Dónde hacer gravel en la Sierra Norte de Madrid y descubrir uno de los mejores territorios gravel de España es una de esas preguntas que cada vez se hace más gente que quiere salir a rodar sin tráfico, sin prisas y con ganas de explorar caminos nuevos.
Y la respuesta es bastante clara: aquí.
Hay una cosa que el gravel ha hecho muy bien: devolvernos las ganas de mirar un camino y pensar “¿y por ahí dónde se irá?”.
Y para eso necesitas un territorio que dé juego. Mucho juego.
La Sierra Norte de Madrid lo tiene: pistas forestales, caminos entre pueblos, puertos, embalses, dehesas, zonas más técnicas y kilómetros suficientes como para montar desde una escapada tranquila hasta una buena paliza de las que justifican repetir postre.

Y lo mejor es que puedes venir un fin de semana entero y no repetir ruta.
¿Por qué la Sierra Norte de Madrid es territorio gravel?
Porque aquí no tienes que hacer malabares para enlazar veinte kilómetros de pista gravel de las de verdad.
El Valle del Lozoya y su entorno forman una enorme red de caminos que permite combinar pistas forestales y carreteras secundarias para construir recorridos de prácticamente cualquier distancia.
Puedes rodar junto al embalse de Pinilla, enlazar Lozoya con pueblos como Pinilla del Valle, Alameda o Rascafría, buscar las pistas que se adentran hacia la montaña o meter desnivel y convertir una mañana aparentemente inocente en una ruta bastante seria.
Y eso es precisamente lo bueno.
No hay una única manera de hacer gravel aquí.
Hay días de 40 kilómetros en los que apetece parar a tomar un café y días en los que llegas con 90 en las piernas preguntándote quién tuvo la brillante idea de añadir aquel último puerto.
Las dos cosas son gravel.
¿Cuál es la mejor época del año para hacer gravel en España?
Primavera y otoño son probablemente las dos mejores épocas del año para hacer gravel en buena parte de España. Pero si hablamos de zonas de montaña como la Sierra Norte de Madrid, septiembre y octubre juegan con ventaja.
El calor del verano empieza a desaparecer, las temperaturas permiten volver a plantearse rutas largas para pasar varias horas encima de la bici con una temperatura ideal.
Además, llega uno de esos momentos del año en los que el paisaje empieza a cambiar casi de una semana para otra.
Y hay otra ventaja bastante menos poética, pero muy importante cuando vas en bici: se rueda muy bien.

No necesitas salir al amanecer para evitar las horas centrales del día y todavía tienes suficientes horas de luz como para montar una ruta larga sin estar continuamente haciendo cuentas para saber si llegarás antes de que anochezca.
Para nosotros, septiembre y octubre no significan que se haya terminado el verano.
Significan que empieza una de las mejores temporadas de gravel del año.
Gravel para todos los niveles: aquí no hace falta venir a reventarse
Cuando alguien escucha “Sierra”, normalmente piensa en desnivel.
Y sí. Aquí hay desnivel. Pero nadie te obliga a subir todo lo que aparece en el mapa.
Una de las grandes ventajas del Valle del Lozoya es precisamente que permite diseñar recorridos muy diferentes dependiendo de las piernas, las ganas y el tipo de escapada que tengas en mente.
Puedes montar una ruta relativamente sencilla siguiendo el valle, buscar pistas rápidas para pasar una mañana rodando o empezar a enlazar kilómetros y desnivel hasta construir un recorrido considerablemente más exigente.
Por eso funciona tan bien para venir en grupo.
No hace falta que todos tengáis el mismo FTP, las mismas piernas ni esa persona que asegura que “hoy vamos tranquilos” y a los veinte minutos está tirando del grupo como si hubiera puntos UCI en juego.
Un fin de semana de gravel sabe mejor que una ruta de unas horas
Aquí cambia bastante la película.
Porque una cosa es meter la bici en el coche, conducir, hacer una ruta, volver a cambiarte y regresar a casa.
Y otra bastante diferente es llegar el viernes, cenar, dormir, desayunar y salir el sábado sabiendo que lo único que tienes que hacer durante las próximas horas es montar en bici.
Terminas la ruta y te espera una tarde para ti, para descansar y relajarte saboreando los kilómetros que has hecho por la mañana.

Y al día siguiente, otra vez.
Eso permite conocer realmente un territorio. Un día puedes hacer una ruta larga por pistas y puertos y al siguiente plantear algo más tranquilo por el valle.
CicloLodge: hacer base y salir a rodar
El Hotel CicloLodge está en Lozoya, en pleno Parque Nacional Sierra de Guadarrama.
Y cuando decimos que somos un hotel pensado para ciclistas no queremos decir que tengamos una foto de una bicicleta colgada en recepción y hayamos puesto “bikefriendly” en la web.

Aquí las bicis forman parte del día a día.
Puedes venir con la tuya o alquilar una, guardar la bicicleta, preparar la ruta, salir desde el hotel y volver directamente a la ducha, al restaurante o a recuperar las piernas.

Y conocemos el territorio. Eso, cuando vienes a montar a un sitio nuevo, importa bastante.
Porque una ruta puede parecer estupenda sobre el mapa y convertirse en una colección de puertas, tramos imposibles o caminos que dejaron de ser caminos hace diez años.
Preferimos recomendarte recorridos que sabemos que funcionan según los kilómetros que quieras hacer, el nivel que tengas y las ganas de guerra con las que te hayas levantado.
Y si vienes varios días, mejor todavía. Te guardamos alguna bala para el domingo.
¿Y qué rutas gravel puedes hacer en la Sierra Norte?
Muchas. Tantas que intentar meterlas todas aquí convertiría este artículo en ese tipo de post que empiezas leyendo con entusiasmo y terminas cerrando después del cuarto track.
Así que las rutas merecen capítulo propio.
Hemos seleccionado tres recorridos gravel por la Sierra Norte de Madrid, con diferentes distancias, desniveles y niveles, para que puedas elegir entre salir a disfrutar o volver preguntándote por qué no elegiste el recorrido corto.
Pero eso te lo contamos en el siguiente artículo.
De momento quédate con una idea: si estás buscando dónde hacer gravel en Madrid, empieza mirando hacia el norte.
Nosotros ponemos el hotel.
La Sierra Norte se encarga del resto.
