Hay momentos en los que al equipo le viene bien salir de la oficina. No porque haya que organizar una gymkana cada vez que baja la motivación, sino porque cambiar de escenario puede hacer que ocurran cosas que entre reuniones, correos y llamadas cuesta bastante conseguir. Y como muchas veces lo difícil es saber qué hacer, aquí van 5 ideas de team building en Madrid para sacar al equipo de la rutina.
Eso sí, antes de elegir el plan hay una pregunta que conviene hacerse: ¿qué necesita vuestro equipo?
1. Cambiar de escenario sin dejar de trabajar
Salir de la oficina no significa perder un día de trabajo. De hecho, puede ser justo lo contrario.
Una jornada fuera permite dedicar tiempo de verdad a una formación, preparar objetivos, trabajar una estrategia o abordar ese tema que lleva semanas pasando de reunión en reunión. Sin llamadas entrando, sin gente apareciendo por la puerta y sin el clásico “esto lo vemos otro día”.
Ahí está la diferencia: trabajar juntos en otro contexto y tener después tiempo para hacer algo que no tenga nada que ver con la oficina.

2. ¿Reuniones? Sí, pero antes un paseo en la naturaleza
Después de unas horas trabajando, salir a caminar puede venir bastante bien para despejar la cabeza antes de volver a sentarse alrededor de una mesa.
No hablamos de hacer una expedición ni de descubrir quién es el Kilian Jornet del equipo. Una ruta sencilla, adaptada al grupo, puede ser suficiente para cambiar el ritmo, hablar de otra manera y volver a la reunión con la cabeza bastante más fresca.
Porque sí, después toca volver a la sala. Pero nadie ha dicho que haya que pasar todo el día dentro de ella.

3. Trabajar algo que el equipo necesite de verdad
No todo el team building tiene que consistir en hacer actividades.
A veces el equipo necesita trabajar la comunicación. Otras veces, liderazgo, confianza, gestión del cambio, objetivos o simplemente sentarse a hablar de algo que lleva demasiado tiempo pendiente.
En esos casos, una jornada fuera de la oficina puede combinar una formación o dinámica específica con tiempo para estar juntos después.
Pero el orden importa: primero decidimos qué queremos conseguir y después buscamos qué hacer. No al revés.
Si precisamente lo que hace falta es recuperar las ganas y volver a poner al equipo en marcha, también hemos hablado de cómo motivar a un equipo de trabajo sin recurrir a las soluciones de siempre.
4. Hacer una actividad deportiva en la que pueda participar todo el mundo
Aquí hay una condición importante: que pueda participar todo el mundo.
Si organizas una actividad para unir al equipo y la mitad empieza pensando que no va a poder seguir al resto, hemos empezado regular.
Una salida en bicicleta eléctrica puede ser una buena actividad de team building porque permite adaptar recorridos y niveles y, sobre todo, igualar bastante las fuerzas cuando dentro del grupo hay gente que monta habitualmente y gente que no recuerda cuándo fue la última vez que se subió a una bici.
Se trata de convivencia, de conocerse mejor y de impulsar al equipo.

5. Montar un día completo alrededor del equipo
En lugar de contratar una actividad aislada de un par de horas, se puede plantear toda la jornada alrededor del equipo: trabajar por la mañana, hacer una actividad después, comer juntos y dejar también tiempo para hablar sin agenda.
Incluso quedarse a dormir y continuar al día siguiente si lo que se necesita es más tiempo.
La diferencia es que el team building deja de ser “la actividad de las cuatro” y pasa a formar parte de una jornada pensada de principio a fin.
Y aquí sí entra CicloLodge.
¿Y si hacemos todo en el mismo sitio?
En CicloLodge, en plena Sierra Norte de Madrid, organizamos eventos y jornadas de empresa en los que se puede combinar trabajo, formación, actividades al aire libre, restaurante y alojamiento sin tener que mover al equipo de un sitio a otro.
Trekking, bicicleta, una dinámica de equipo, una formación concreta o simplemente una mañana de trabajo seguida de una buena comida.
Pero no tenemos un catálogo en el que haya que elegir entre el programa A, B o C.
Preferimos empezar por saber por saber qué necesita vuestro equipo y qué queréis conseguir con la jornada.
A partir de ahí, montamos el plan.

Un día fuera puede cambiar muchas cosas dentro
No se trata de llenar una jornada de actividades ni de intentar que todo el mundo vuelva el lunes convertido en mejor amigo.
Se trata de salir de la dinámica de siempre, compartir tiempo de otra manera y darle al equipo un espacio que normalmente no tiene.
Para trabajar, para hablar, para conocerse mejor. Y también para pasarlo bien, que tampoco está de más.
A veces un día diferente es justo lo que hace falta para volver con otras ganas.
Y para eso, salir de la oficina es un buen comienzo.
